sábado, 25 de julio de 2009

La casa dorada de Samarkanda

La idea de este texto pertenece al cómic "La casa dorada de Samarkanda" de Hugo Pratt.

* * *

-¿Lo habeis oído? -vociferó- ¿Habeis oído eso?
-Cállate -
-Pero... -balbuceó- ¡Nos están siguiendo!
-Nadie nos sigue, ¿vale?. Cállate ya -

Mâred escudriñó el paisaje. Necesitaba descansar un rato antes de seguir caminando.

- Farid tiene razón. En dos horas estarán aquí-.
- ¿Y tu como sabes eso?- escupió Mâred.
- Toma -le adelantó los prismáticos- En la montaña. ¿Podemos irnos ya?

Debían estar ya muy lejos del campamento, pero aún no habían renunciado a la idea de encontrarlos. Tras tres días de
apresurada marcha habían dejado atrás la montaña, y comenzaban a mostrarse inquietos ante la idea de que todavía los estuviesen siguiendo.

- No abandonarán la montaña -dijo Mâred- Mañana darán media vuelta.
- No todo el mundo el mundo está a dispuesto a enfrentarse a un pelotón de fusilamiento, ¿sabes? -replicó enojado Mash´al- Nos seguirán hasta que crucemos la frontera. Vámonos.
- Iremos hacia el norte, y en un par de días estaremos en Kiraç -
- Es más seguro cruzar la frontera -replicó- Si entramos en Kiraç nos encontrarán.
- Estoy de acuerdo -se unió Farid- ¡Vámonos ya!.
Mâred se tomó su tiempo para contestar.
- De acuerdo, vámonos. -dijo-

Comenzaron a recoger sus cosas mientras caían las primeras gotas de lluvia. Llegaron, también, las primeras balas.